28 Mayo 2015
Qué lata de realidad,
siempre trastocando sueños,
con la subjetividad
empeñada en el empeño.
Cuando lo evidente chafa
el cuerpo de la noticia,
toca graduar las gafas
y asimilar la presbicia.
Cuando la mentira enseña
lo que la verdad esconde,
ya nunca sabes: si sueñas,
ni qué, ni cómo, ni dónde.
El optimismo convulso
desespera a la utopía.
El onanismo sin pulso
carece de garantía.
Si cada día te dan
agua que no has de beber ,
lo mejor es bucear
y luego echar a correr.
.
Si lo que no puede ser
además es increíble,
dejemos por imposible
lo que nos hacen creer.
Nada es verdad ni mentira.
Todo es mentira y verdad.
El cristal con que se mira
carece de utilidad.
Para aliviar el temor
a morir de triunfalismo,
se recomienda realismo
y un poco de por favor.
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